domingo, 2 de diciembre de 2012

Una aventura criminal de Carlos Baute



La “PIRULI FILMES”, la prestigiosa y reconocida productora cinematográfica, cumplía su 90° aniversario y lo conmemoraba con una espectacular fiesta en unos de los hoteles más lujosos y caros de la ciudad con más de 5.000 invitados. Además de todo el star system local muchas figuras importantes de Hollywood y Europa también se hicieron presentes.
La importancia del evento era de tal magnitud que cuando Tamara Mercier, una joven periodista, fue elegida para cubrirlo para la revista “Exclusiva” la llenó de orgullo y satisfacción. Significaba que dejaba de ser una principiante para pasar a ser una periodista importante.
La gran fiesta por supuesto estaba llena de invitados y a Mercier no le resultaba fácil la cobertura del evento ante la gran cantidad de artistas importantes tanto locales como extranjeros que estaban presentes.


La periodista sentía una especial admiración por Carlos Baute, el famoso cantor venezolano, quien no se movía de una espectacular mesa de Quesos. Rato después, cuando Carlos Baute parecía ya satisfecho de comer tanto Queso, la periodista observó como el cantor venezolano coqueteaba con una de las invitadas, una joven y bella mujer. La periodista empezó a observar la situación sin poder identificar quien era la chica.
Mercier se dio cuenta que Carlos Baute se llevó a la chica al sector de las habitaciones, todas alquiladas para el evento, y los siguió intrigada. Baute y la chica subieron varios pisos e ingresaron a la habitación. Mercier se dio cuenta: era la habitación 747. La periodista espero durante varios minutos y ninguno de los dos salía. Mercier se los imaginaba teniendo sexo.



Finalmente, la periodista, armada de gran coraje y valentía, resolvió abrir la puerta de la habitación. Tocó el picaporte y entró sin problemas: la pieza no estaba cerrada con llave. Pero grande fue la sorpresa de Mercier al observar que la chica estaba atada con sogas de pies y manos a una silla, más una mordaza que le tapaba la boca. Mercier se acercó entre asustada y sorprendida cuando sintió un pínchazo en el cuello, y comenzó a sentir mucho sueño.
Cuando se despertó, Mercier no podía moverse, y también estaba atada de pies y manos en la silla, con una mordaza que le impedía hablar. Junto a ella estaba la otra chica, y frente a las dos, Carlos Baute. El cantor venezolano estaba vestida con una polera negra bien gruesa que le cubría el cuello, y un par de guantes negros de cuero en sus manos. En su mano derecha, Carlos Baute sostenía un revolver calibre 45 con silenciador. Detrás de donde Carlos Baute estaba parado, había una mesa donde lucía un enorme y gigantesco Queso Gruyere, con grandes y voluminosos agujeros.


Apuntándole con un arma, Carlos Baute le dijo:
- Buenas noches, ví tu ficha identificatoria, sos “la señorita Mercier”. No se que hacías acá, seguramente estabas espíandome, solo te digo que caíste en el lugar y tiempo equivocado. Lo siento por tí, niña, ahora no tengo otra opción que asesinarte. Soy un asesino, un Queson, ejecuto mujeres a cambio de millonarias remuneraciones, hace años que lo hago. Pertenezco a una poderosa organización criminal con presencia en el mundo entero. ¿Quién podría sospechar que un cantante de éxito como yo sea a la vez un asesino profesional especializado en ejecutar mujeres? Nadie. Lástima que esta primicia no se la vas a podes contar a nadie. Ja, ja, morirás asesinada. Me pagan mucho por ejecutar a esta chica, no se que hizo, ni quien es, pero traicionó a la organización y ahora ordenaron que la ejecute.
Carlos Baute terminó de decir esas palabras cuando apuntó el revolver hacia la otra chica (no hacia Mercier) y le disparó una gran cantidad de balazos. Así cometió el primer crimen, tomó un trozo de Queso y lo tiró sobre el cadáver de la chica asesinada, diciendo en voz alta:
- Queso.


Mercier estaba aterrorizada, era la involuntaria testigo de un horrible crimen y ahora ella misma sería la siguiente víctima de Carlos Baute. El asesino volvió a apuntar hacia Mercier y le dijo:
- Llegó tu turno, Mercier.
Terminó de pronunciar esas palabras cuando disparó pero del arma no salió ningún balazo. Carlos Baute le dijo a Mercier:
- Creíste que iba a asesinarte a balazos. Pero no, las balas eran para ella, a tí te asesinaré de una manera diferente. Te estrangularé.
Carlos Baute dejó el revolver sobre la mesa y se fue acercando a la chica con los guantes negros. Mercier observaba aterrorizada como el asesino se iba acercando hacia ella. Finalmente, Carlos Baute puso sus manos en el cuello de Mercier y comenzó a apretarlo con gran fuerza. La chica, atada de pies y manos, nada podía hacer para resistirse. La acción duró varios minutos, hasta que Mercier quedó sin aire y falleció, estrangulada por Carlos Baute.


El asesino, contento con el resultado de la operación, tomó otro trozo de Queso y lo tiró sobre el cadáver de la chica estrangulada, diciendo en voz alta:
- Queso.
Carlos Baute tomó el celular y marcó un número. Cuando lo atendieron dijo en voz alta:
- Ya está, misión cumplida, el objetivo ha sido eliminado, además hubo una víctima colateral que debió ser eliminada para evitar la presencia de testigos, pueden venir a retirar los cadáveres.
Carlos Baute abandonó la habitación con la misma impunidad con que había llegado, y aproximadamente una hora después, estaba cantando en el escenario principal:
- “Dame de eso, dame de eso”.
Una de las invitadas a la megafiesta de la Piruli Filmes le dijo a otra chica:
- ¿Escuchastes a Carlos Baute? Parecía que en vez de decir “Dame de eso, decía dame queso, dame queso”.


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