martes, 25 de febrero de 2014

El "encuentro" de Karl Malone y Wanda Nara



Wanda Nara iba tranquilamente en su auto en algún lugar de Italia, quizás en la Toscana, quizás en el Veneto, cuando Mauro Icardi, que conducía, le dijo:
-         Wanda, debemos detenernos, un tronco esta atravesado en la ruta.
-         ¿En serio? – dijo Wanda – No le hagas caso, Mauro, pasalo por encima.
-         No puedo, Wanda, debo detenerme.
El auto se detuvo, y un hombre apareció como de la nada, era de raza negra, muy alto, más de dos metros, tenía unos pies gigantescos, debería calzar cincuenta y dos, o cincuenta y tres, poseía todo el aspecto de basquetbolista, empezando por la casaca de Los Angeles Lakers. 



Wanda no lo conocía pero creía estar frente a un basquetbolista de la NBA. El negro se dirigió a Wanda y dijo:
-         I am Karl Malone, I was a player in NBA, but I am a killer, now, and I kill her.
Wanda, que no sabía nada de inglés, le preguntó al Mauro Icardi:
-         ¿Qué dijo Mauro? Este negro me da mucho miedo.
-         Dice que es Karl Malone, que jugó al básquet en la NBA, pero que ahora es un asesino y te va a matar, Wanda.
Karl Malone comenzó a apuntar a Wanda con una ametralladora con silenciador, esas del tipo Igram. Wanda comenzó a gritar en forma desesperada:
-         ¡Socorro! Este negro quiere matarme, ayúdame, vos, Mauro, hace algo.
-         No puedo hacer nada – dijo Mauro Icardi, que estaba aún más asustado que Wanda.
“The Mailman” le dijo entonces Mauro Icardi:
-         You tell her that she smiles my feet, she can to live.
-         ¿Qué te dijo, pibe? – dijo Wanda, mientras Karl Malone la apuntaba con la Ingram.
-         Que si huele sus pies, usted podrá salvar su vida.



Wanda, entonces, no tuvo otra alternativa que oler los gigantescos pies de Karl Malone. Primero el derecho, luego el izquierdo. El olor a Queso que despedían era impresionante, decir que apestaban era poco. Wanda los olió, los chupó, los besó y los lamió, una y otra vez. Lo aguantó en forma estoica, y en el fondo, le gustaba el olor a Queso que tenían los pies de Karl Malone.


Cuando terminaron, el Basquetbolista se dirigió otra vez al Mauro Icardi y le dijo:
-         Run for your life.
Wanda le preguntó a Mauro Icardi:
-         ¿Qué te dijo?
-         Que corra por mi vida – dijo Mauro Icardi.
-         ¿Qué vas a hacer?
-         Voy a huir, no quiero morir.



El Mauro Icardi salió corriendo y desapareció en los campos de la Toscana (¿O era el Veneto?). Wanda quedo sola frente a Karl Malone, que empuñó la ametralladora Ingram y disparó una lluvia de balas sobre la chica. Lógicamente Wanda fue asesinada. Cuando Karl hubo terminado su tarea, sacó un Queso de sus pertenencias, la horma más grande que podamos imaginar de Queso Parmesano, y la tiró sobre el cadáver de Wanda. Antes de irse, Malone dijo en voz alta:
-         Cheese.
“Cheese” significa “formaggio” en italiano y en español es “Queso”. Karl Malone era un asesino Queson y cumplió con su macabra tarea.


Los Crímenes "Quesones" del "Cali" Izquierdoz y del "Chino" Luna



Los miembros del Clan Crapulone estaban reunidos en su habitual conclave de los días jueves, Don Vito, el Jefe de la Familia, con su habitual acento italiano dijo:
-         ¿Qué ha sido de aquella ragazza, Mariela, creo que se llamaba.
-         ¿No se acuerda Don Crapulone? – dijo Tom Hayden, el concilieri – tuvo un accidente en la ruta hacia la Costa, su novio murió en el acto, pero ella sobrevivió, aunque quedo invalida.
-         ¿Paralítica? Sigue siendo molto peligrosa per noi, debemos eliminarla – acoto el Don.
-         Pero don Crapulone – dijo el fiel Tony Vuozzo, uno de los miembros del Clan – no camina y...
-         No camina, pero habla, y sabe demasiadas cosas. Deberían haberme informado antes de que todavía vivía.
-         Si Don Crapulone así lo pide – manifestó Charley Pastrana – hay otra amenaza similar a ella, ¿Se acuerdan de la periodista Vanina Costa? También sabía muchas cosas sobre nosotros.
-         Se retiro del periodismo – el que hablaba era Nicola Montana – su novio era jugador de futbol, giocaba en una scuadra del ascenso, pero debió retirarse después de que Matías Sosa, el sobrino de Tony, le rompió los ligamentos. Con eso la silenciamos.
-         Debe desaparecer – dijo don Crapulone – esas due ragazze sono un peligro por noi, ya se los he dicho.


Cuando Don Crapulone se retiró de la reunión, Hayden le dijo a Pastrana:
-         Ma allora que andiamo a fare? (1)
-         Don Crapulone fue muy claro y creo que tenemos razón. Esas dos minas son un peligro para todos nosotros. Saben demasiadas cosas.
-         Puede ser, quizás tengan razón. ¿Quién se encargará del asunto?
-         Déjamelo a mí. Recurriré a los “Quesones”, ya sabes, esa logia de asesinos de mujeres que a cada mina que amasijan le tiran un Queso.
-         ¿Los que se llaman todos Carlos?
-         Sí, esos, los Quesones, la logia de los Carlos Asesinos de Mujeres.
-         Ya hicieron muchos trabajos para nosotros.
-         Son infalibles.


Al día siguiente, Pastrana hablo con Carlos Villagran, el enlace que tenía con los Quesones.
-         Tengo un trabajo para ustedes. Una invalida y una ex periodista, que ahora vive en una provincia del sur. Si son eliminadas el mismo día, mejor.
-         ¿Por partida doble? Necesitan dos Quesones entonces. Bueno, mejor, veremos que Quesones tenemos disponibles. Depositen el dinero donde ya saben. Lo dejamos en Quince mil, como siempre.
-         Trato hecho, ahora solo esperamos que las dos minas aparezcan con un Queso sobre su cadáver.
-         Como siempre, el Queso es nuestro símbolo. Cuando un Carlos, o sea uno de nosotros, asesina a una mujer, siempre tira un Queso sobre su cadáver. Somos Quesones.
Esa misma noche, los Quesones se reunieron en la reunión que la Logia solía realizar en forma periódica. Como no podía ser de otra manera, la cena consistía en una mesa repleta de toda clase de Quesos. Uno de los presentes anunció la presencia de dos nuevos miembros.
-         Esta noche damos la bienvenida a dos nuevos Quesones. He aquí a Carlos Roberto Izquierdoz “el Cali” y a Carlos Ariel Luna, “el Chino”.
Dos jóvenes futbolistas ingresaron al salón. Al que le decían “Cali” sobresalía por su larga nariz, el otro por sus ojos achinados. Carlos Villagran les tomó juramento:
-         Carlos Izquierdoz y Carlos Luna, jurais por estos Quesos, desempeñar con un rol de Queso el papel de Quesones Asesinos para el que habeis sido elegidos.
-         Juramos – dijeron al unísono los dos Carlos.
-         Si así no lo hicieren, los Quesos os lo demanden – dijo Villagran – muy bien, queridos Quesones, ahora ya pertenecen a nuestra organización, podrán asesinar y tirar Quesos cuando os plazca. Recordad las reglas del Código Queson. No las transpaseis. La Organización ahora os encarga estos dos crímenes. Estas mujeres deben ser asesinadas lo antes posible.
Villagran entrego dos sobres, Izquierdoz agarro uno y Luna el otro. El “Cali” lo abrio, debía asesinar a la chica periodista, al “Chino” le había tocado la invalida.


A la noche siguiente, Mariela, condenada a permanecer en una silla de ruedas estaba viendo televisión en su departamento. Sonó el timbre, Felisa, la asistente, concurrió a abrir la puerta.
-         ¿Quién es? – Preguntó la asistenta.
-         Carlos Luna – fue la respuesta del otro lado.
-         Debe ser el enfermero que viene a darles las inyecciones a Mariela, sí se llama Carlos.
La asistente abrió entonces la puerta, pero para su sorpresa, Carlos Luna sostenía una cuarenta y cinco con silenciador con unos guantes negros. El “Chino” nada dijo solo efectuó tres disparos secos y asesinó así a la asistenta, que cayo muerta de inmediato. Carlos Luna tiró un Queso sobre el cadáver de Felisa y dijo en voz alta:
-         Queso.
La invalida advirtió que algo grave estaba pasando y con una voz de susto evidente dijo:
-         ¿Qué sucede, Felisa?
-         Felisa esta muerta – le dijo Carlos Luna mientras se acercaba con el arma – acabo de asesinarla. Ahora llegó tu turno.
El “Chino” apuntó hacia la invalida, que comenzó a entrar en pánico, y disparó en cinco ocasiones. No fueron necesarios mas balazos. A continuación Carlos Luna tiró un Queso sobre su segunda víctima y antes de abandonar el departamento, dijo en voz alta:
-         Queso.


Mientras esto ocurría, a varios cientos de kilómetros de ahí, mal de mil quizás, pero menos de dos mil, Carlos Izquierdoz se aprestaba a cometer el asesinato que le habían encargado. El “Cali” estaba vestido totalmente de negro, con guantes, aunque tenía el rostro descubierto. Se acercó hacia la casa de la chica, Vanina Costa, y preguntó por ella a la mucama.
-         ¿Vive aquí la señorita Costa?
-         Sí, ¿Usted la busca?
-         Sí, pero no es necesario que le avise, entraré yo mismo.
-         No puede hacerlo, ¿Quién es usted?
-         Carlos Izquierdoz – fue la respuesta del futbolista, que inmediatamente se tiró encima de la mucama y le clavó un cuchillo en el estomago, a continuación le tiró un Queso sobre el cadáver y dijo en voz alta:
-         Queso.
Carlos Izquierdoz entró entonces a la casa y cuchillo en mano (otro cuchillo, el otro quedo clavado en el estomago de la mucama) comenzó a buscar a Vanina Costa. No tardó en encontrarla. La chica bajaba la escalera e Izquierdoz la esperaba de atrás. La atacó por detrás, sin que la chica pudiera reaccionar ni defenderse a tiempo, y le clavó el cuchillo en el pecho. La herida fue muy profunda, una segunda puñalada a la altura del estomago fue igualmente de profunda y una tercera atravesó el cuello de su víctima. Carlos Izquierdoz estaba muy satisfecho con el crimen que había cometido, y repitió el ritual de todo “Queson”, tiró un Queso sobre su víctima, mientras decía en voz alta:
-         Queso.
Al día siguiente, Don Crapulone recibió las noticias , y no pudo ocultar su satisfacción, para celebrarlo le dijo a los miembros más prominentes del clan:
-         Questa notte noi mangiare un plato di spaghetti a los due formaggi.
-         ¿Cuáles son los dos Formaggi, digo los dos Quesos, don Crapulone? ¿Parmesano y Reggianito? – le dijo Tom Hayden.
-         Luna e Izquierdoz, Luna e Izquierdoz, concilieri.

(1) Y ahora que hacemos?


domingo, 23 de febrero de 2014

¿Quien mato a Charles Walrant?


El asesinato de Charles Walrant causó una gran conmoción en la opinión pública. Este joven, de unos treinta años de edad, de cabellos negros, alto y apuesto, era una de las figuras consagradas de la moda. Su rostro, y su cuerpo atlético y espigado, era la imagen de grandes y prestigiosas marcas de indumentaria y vestimenta masculinas, sobre todo de ropa interior. El cadáver apareció en su propio departamento totalmente desnudo. Estaba sentado con la cabeza inclinada sobre la mesa, como consecuencia del cuchillazo que le habían asestado. Una única puñalada había bastado para asesinarlo. Un enorme cuchillo le atravesaba el cuello. El cuchillo no tenía huellas digitales y todo indicaba que quien cometió el crimen había utilizado guantes. El departamento estaba ordenado y nada parecía faltar. Para la policía no había dudas: el móvil del asesinato no era un robo y el homicida de Charles era alguien conocido por la víctima.


- Probablemente haya sido el mejor amigo de Charles – dijo Luciano Cassin al inspector González – pero Charles era el tipo más reservado que conocí en mi vida, de modo que no se mucho de él. Vivía de las mujeres... y como modelo tenía mucho atractivo sobre ellas. Todo lo que yo sé es que tenía en danza a tres damas del bajo mundo: Paula Schiavi, Lorena Quesada y Teresa Díaz. Las enfrentaba. Cuando le dije que era peligroso, tan solo se río y dijo que el podía manejarlas. Quizás por eso lo asesinaron.
- Yo no oí absolutamente nada – dijo la señora Pereyra, vecina del departamento de Charles – pero cuando salí al balcón a regar las plantas vi una figura femenina saliendo del edificio ayer por la noche. No la podría reconocer, solo se que era una mujer.
El inspector González y su fiel ayudante Rodrigo Guirao se dedicaron a investigar el bajo mundo. Descubrieron que una de las muchachas y Charles Walrant regenteaban un tugurio de juego. Además, Lorena Quesada se había enterado recientemente de eso, y le había dicho a Charles que su socia era drogadicta.
Otras investigaciones revelaron lo siguiente:
1) El esposo de Teresa Díaz era el hermano del hombre que estaba casado con la mujer que asesinó a Charles Walrant.
2) La bella muchacha que regenteaba el tugurio de juego junto a Charles Walrant nunca se había casado. A pesar de que había desdeñado a todos los otros, le había rogado a Walrant que se casara con ella.
No era mucho, pero el inspector González estudió la información y supo quien era la asesina de Charles Walrant.



La socia de Charles Walrant en el tugurio de juego no era Lorena Quesada. Por lo tanto, la socia era Paula Schiavi o Teresa Díaz. Teresa Díaz y la asesina eran casadas, y como la socia de Walrant no era casada, no era Schiavi quien regenteaba con él la casa de juego. Así como la asesina de Charles Walrant y Teresa Díaz eran casadas, y como ni Díaz ni Schiavi (que era casada) ninguna de las dos podían ser la homicida. El inspector González, por lo tanto, no tuvo dudas: Lorena Quesada era la asesina y pidió al juez que ordenara su detención.
Cuando el juez ordenó la captura de Quesada, esta intentó huir de la ciudad pero fue interceptada en una estación ferroviaria. Abatida por la situación confesó ser la asesina. Solía visitar a Walrant todas las semanas y siempre hacían el amor. Harta ya de los engaños del joven de cabellos negros, esa noche tomó un enorme cuchillo y lo asesinó clavándoselo en el cuello.

viernes, 21 de febrero de 2014

Charles Barkley visita a Wanda Nara



Wanda Nara se despertó luego de una intensa y apasionada relación sexual con Mauro Icardi, se levantó de la cama y tras abandonar su dormitorio, comenzó a bajar por las escaleras de su casa. Al llegar a la planta baja, se sorprendió al ver la puerta abierta, pero aún mayor fue la sorpresa cuando vio parado a un hombre de raza negro, muy alto, como de dos metros o más, y con unos pies muy grandes, debería calzar un cincuenta y más también. El hombre tenía todo el aspecto de ser un basquetbolista pues estaba vestido con una casaca de un equipo de la NBA, el Phoenix Suns. 


Lo más curioso es que con sus manos, enfundadas con un par de guantes negros de cuero muy gruesos, el basquetbolista sostenía un Queso gigante, una enorme horma de Queso Reggianito, para ser más exactos. Estamos hablando de esos Quesos de cascara negra, que se usan para rallar.
Wanda se aterrorizó al ver al basquetbolista, y comenzó a entrar en panico, y el basquetbolista le dijo en inglés:
-         I am Charles Barkley, i am a killer, I am kill you tonight (1).
Wanda comenzó a gritar en forma desesperada:
-         ¡Socorro! ¡Un negro quiere asesinarme! ¡Mauro, vení a ayudarme!
Charles Barkley sonrió en forma cínica y dijo:
-         He can’t go here, he is sleeping, he has bad dreams now (2).
Charles entonces agarró el enorme Queso con sus manos y lo tiró encima de la chica, que cayó al piso, Charles se tiró encima de ella, la chica intentó resistir pero nada pudo hacer ante la enorme fuerza del basquetbolista, a los pocos minutos estaba tirada sobre el piso, atada de pies y manos con sogas a diferentes muebles que había en la habitación, estaba como estaqueada. Wanda estaba aterrorizada, cuando en eso, Charles Barkley puso sobre su cara su enorme pie derecho. El olor a Queso que tenían los pies de Charles Barkley era impresionante, algo imposible de describir con palabras, decir que apestaban, y afirmar que despedían un hedor intenso y sofocante es poco. Wanda apenas pudo soportarlo, mientras lanzaba gritos y sollozos de espanto. Al rato, Charles retiró su pie derecho y puso sobre la chica el pie izquierdo. Luego tiró el Queso Reggianito sobre la chica.


Tras divertirse con el olor a Queso de sus pies, Charles Barkley se tiró encima de Wanda, y le puso una venda en las ojos. Tras eso, la desató y la hizo levantar. Wanda se incorporó, aunque no podía ver nada, Charles le ató las manos nuevamente y la obligó a caminar, con los ojos vendados, por la habitación.
Charles sacó una enorme soga, muy gruesa, de sus pertenencias y la ató a la araña de la luz, obligó a Wanda a subirse a una silla, le puso la soga alrededor del cuello, y sin mayores preocupaciones, de una patada, tiró la silla, situación que provocó el inmediato ahorcamiento de Wanda Nara, que quedó colgada de la soga pendiendo de la araña.
Charles tomó el enorme Queso que había llevado y lo puso justo debajo de donde estaba ahorcada Wanda Nara, dijo en voz alta:
-         Cheese (3).
Y de la misma forma misteriosa en que como había llegado, abandono la habitación. Al día siguiente todos los diarios publicaron la noticia al grito de:
“¡Extra! ¡Extra! Wanda Nara asesinada por el basquetbolista Charles Barkley. La ahorcó y le tiró un Queso, ¡Extra! ¡Extra!”

(1)   Soy Carlos Barkley, soy un asesino, te asesinaré esta noche
(2)   No vendrá, está durmiendo, ahora está teniendo pesadillas
      (3) Queso


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