miércoles, 28 de mayo de 2014

Sangriento crimen en Twitter (el asesino de Yanina Latorre)




Estaba avanzada la tarde, caían las primeras oscuridades de la noche, cuando Yanina Latorre salía de su lujoso departamento, ubicado en una de las zonas más caras de la ciudad. Yanina estaba cerrando la puerta y para su sorpresa, el ascensor se detuvo en el piso. Yanina dirigió la mirada hacia el lugar donde comenzó a abrirse el ascensor, del mismo salió un hombre joven, de unos treinta años, muy alto, de unos dos metros de altura, con pies talle cincuenta, tenía todo el aspecto de ser un basquetbolista, estaba vestido totalmente de negro, con guantes negros que le cubrían las manos, sosteniendo así una enorme horma de Queso Gruyere. 



Yanina, sorprendida y asustada, dijo:
-         ¿Quién sos?
-         No me conocés – fue la respuesta del hombre que añadió – soy Carlos Delfino, el basquetbolista asesino.
-         ¿El Basquetbolista asesino? – preguntó Yanina, visiblemente nerviosa. Mientras la chica preguntaba esto, Carlos puso la horma de Queso sobre el piso, y sacó una enorme espada samurai, con la comenzó a señalar a la mujer.
-         Vengo a asesinarte, te cortaré la cabeza, y te tiraré este Queso – fue la respuesta de Carlos, con la espada samurai en sus manos.
-         Me imagino que todo esto es una broma, no se quien sos, no te conozco, pero lo publicaré el twitter.
-         Hacé lo que quieras, de todas maneras morirás asesinada.


Yanina creía que era todo una broma y sacó su telefono celular, y comenzó a publicar un twitter en su cuenta @yanilatorre:



“Basquetbolista asesino amenaza con cortarme la cabeza y tirarme un Queso”
-         ¿Ya escribiste el twitter? – preguntó Carlos.
-         ¿Cómo me dijistes que era tu nombre?
-         Carlos.
-         Carlos, ¿Me dejás escribir otro tweet? El anterior ya lo retuitearon como cien veces.
-         Bueno, dale, total, morirás asesinada.
-         ¿Cómo era tu apellido?
-         Mi apellido no importa – fue la respuesta del basquetbolista – soy Carlos, simplemente Carlos, pero para una twittera como vos, @cabezadelfino.




Yanina comenzó a escribir un segundo tweet donde puso:
“Carlos @cabezadelfino va a asesinarme, por favor, vengan a ayudarme”.
-         ¿Ya está? – preguntó Carlos, mientras seguía sosteniendo en sus manos la espada samurai.
-         Ya está, Carlos. Lo escribí. Si vas a asesinarme, puedo hacerte dos preguntas...
-         Seguís ganando tiempo, ya debí haberte asesinado – fue la respuesta de Carlos – hacelas, pero arrodillate antes.
Yanina se arrodilló y efectuó la primera pregunta:
-         Carlos, ¿Porqué me vas a tirar un Queso?
-         Soy un Queson. Asesiné a muchas mujeres. Les corté la cabeza con esta espada samurai y a todas les tiré un Queso. Es mi firma como asesino. Ahora, la segunda pregunta – dijo Carlos.
-         Carlos, ¿Porqué yo?
-         Te toco a vos, mucha exposición mediática, por eso serás asesinada.
-        ¡Una última voluntad, Carlos! ¡Por favor! – gritó Yanina arrodillada y mirando a los ojos a Carlos Delfino.


Pero el basquetbolista ya no contestó, levantó la espada samurai con sus manos y descargó el golpe sobre la cabeza de la mujer. Fueron necesarios varios golpes, la mujer tenía la cabeza bastante dura, pero finalmente se la cortó. Así Carlos Delfino decapitó a Yanina Latorre. Cuando terminó el crimen, el basquetbolista tomó el Queso y lo tiró sobre el cadáver de la mujer, tras lo cual dijo en voz alta:
-         Queso.
Carlos Delfino abandonó el departamento de Yanina Latorre. La víctima, antes de ser asesinada, publicó en twitter el nombre de su asesino.
¿Descubriría la policía al basquetbolista asesino?





  

La asesina de Mauro Icardi y de Maxi López




Erase una vez una asesina profesional, experta en ejecutar hombres a balazos con un silenciador o a cuchillazos, según la víctima lo prefiriera. Había asesinado a unos cuarenta hombres cuando la convocaron a cometer un nuevo crimen. Era una chica aún joven, de unos veintipico de años, muy bella, de cabellos rubios, siempre dispuesta a matar. A la asesina le dijeron el nombre de su próxima víctima.
-         Mauro Icardi. Ese es el hombre al que debes asesinar.
-         ¿Icardi? ¿No es el novio o marido de Wanda Nara?
-         Sí, lo es, el que financia el crimen es Maximiliano Lopez. Esta dispuesto a pagar lo que sea para que el crimen salga perfecto.
-         Asesinaré a Icardi pero quiero un millón de dolares.
-         Es una locura pedir eso. Maxi paga 500.000 dólares. Más no.
-         Entonces no está dispuesto a pagar lo que sea.
-         ¿Te parece poco? Siempre te conseguimos clientes, además Maxi quiere que a Icardi lo asesiné una mujer, no desea que sea un hombre. Si asesinas a Icardi, enseguida asesinará a otros hombres.
-         Muy bien. Aceptó el ofrecimiento de Maxi López. Asesinaré a Mauro Icardi.
Un par de días después, Mauro Icardi se encontraba muy tranquilo en su auto, esperando a Wanda Nara. No le dio importancia a una chica rubia que se iba acercando al auto. La chica se acercó y le dijo a Mauro:
-         ¿Me firmás un autografo?
-         Por supuesto – fue la respuesta de Mauro.
Mientras el futbolista estaba firmando el autografo, la chica rubia, que llevaba guantes negros, sacó de una cartera, un revolver con silenciador, y en forma muy rapida, la asesina disparó una y otra vez. Las balas impactaron en el cuello, la cabeza y el pecho de Mauro Icardi, que quedó muerto en el auto. La asesina huyó del lugar de la misma manera en que había llegado.
Rato después, Maxi Lopez le deposito los 500.000 dolares que le había prometido. Por supuesto que el crimen de Mauro Icardi causo una gran conmoción en la opinión pública, mucho más cuando el relato de los testigos señalaron que la única sospechosa era una chica rubia.
Un par de semanas después, la asesina se encontraba tranquilamente en su departamento cuando recibió el llamado de otro de sus contactos. Le pidió encontrarse en el lugar convenido.
-         ¿Hay que asesinar a algún hombre? – preguntó la asesina.
-         Por supuesto. ¿Para que iba a llamarte si no era para eso? Sos la mejor asesina de hombres que existe. Esta es la víctima.
El contacto le mostró la foto de un hombre a la asesina que sorprendida dijo:
-         Es Maxi Lopez.
-         Sí, es Maxi Lopez. Wanda Nara paga una buena fortuna para que lo mates. Sabe que el mando a matar a Mauro Icardi. Ahora quiere vengarse.
-         ¿Cuánto paga?
-         500.000 dolares. Quizás algunos sicarios cobren más que vos por este crimen, pero mantener este precio te da nuevos clientes en el futuro.
-         Acepto. Que Wanda se quede tranquila, Maxi Lopez sera asesinado.


Algunos días después, Maxi Lopez salía de un entrenamiento de futbol. Mientras abría la puerta de su camioneta, una chica rubia se le acercó al futbolista y le dijo:
-         ¿Me firmás un autografo?
-         Por supuesto – fue la respuesta de Maximiliano.
Mientras el futbolista estaba firmando el autografo, la chica rubia, que llevaba guantes negros, sacó de una cartera, un revolver con silenciador, y en forma muy rapida, la asesina disparó una y otra vez. Las balas impactaron en el cuello, la cabeza y el pecho de Maximiliano Lopez, que quedó muerto sobre la camioneta. La asesina huyó del lugar de la misma manera en que había llegado.
Horas después, la asesina recibió los dolares que Wanda Nara le había pagado.
Algunos después días, la asesina tomó su telefono celular y se comunicó con un grupo mafioso:
-         Que un Queson se encargue de Wanda Nara. Debe ser asesinada... Icardi y López deben ser vengados. Yo soy una asesina de hombres, no mato mujeres. Pero ustedes, sí, son asesinos de mujeres, encárguense de ella.
¿Qué quería decir la asesina cuando habló de un “Queson”?

domingo, 4 de mayo de 2014

Mi amigo Carlos (el asesino)




Era un lunes por la noche, las ocho o nueve, cuando Carlos, tras comer un Queso, comenzó a escribir un papel cinco nombre de mujer. “Paula”, “Lorena”, “Valeria”, “Andrea”, “Giselle” y le dijo en voz alta a Diego, su amigo:

-         Las asesinaré, una por una. A Paula la apuñalaré con este gigantesco cuchillo, a Lorena la voy a matar con un revolver, ese con silenciador. ¡Pum! ¡Pum! Le voy a disparar todo el cargador, ocho, nueve, balazos. Con Valeria voy a usar el bate de béisbol, se lo voy a pegar en la cabeza una y otra vez. A Giselle la voy a estrangular, con mis propias manos. Y por último, a Giselle, la voy a decapitar con esa hacha. Le voy a cortar la cabeza, y después voy a poner la cabeza en una bandeja. ¡Ja, ja! Las voy a matar a todas. A Paula hoy mismo, que es lunes, a Lorena mañana martes, a Valeria el miércoles, a Andrea el jueves y a Giselle el viernes. Recuerdo que en “El Pulpo Negro” los asesinos tiraban un pulpito sobre sus víctimas. Pues bien, yo no tiraré un pulpito, no hace falta. Tiraré un Queso. Sobre el cadáver de cada una de mis víctimas habrá un enorme Queso Gruyere, una horma gigantesca, que va a sobresalir por su tamaño y por los agujeros. Pasaré a la posteridad como “Carlos, el Queson”.

-         ¿Estas loco, Carlos? – le contestó Diego, aunque tomó todo eso como una simple broma - ¿En serio vas a matar a todas esas mujeres? Lo siento, pero lo voy a impedir.

-         ¡No lo harás! – dijo Carlos - ¡Nadie me impedirá cometer esos asesinatos!

-         ¿Me vas a matar, acaso, a mí también? – preguntó Diego.

-         De ninguna manera, soy un asesino de mujeres, además vos sos mi amigo, no quisiera cargar con el remordimiento de tu muerte.

-         ¿Entonces que vas a hacer, Carlos?

-         Dormirás una semana entera, después te despertarás, pero ya será tarde, pues ya habré asesinado a esas mujeres y les habré tirado un Queso.

-         ¿Qué me vas a dar? ¿Un somnífero?

-         Ya te lo dí, Federico. En esa copa que acabas de tomar, ja, ja, en breve comenzarás a sentir mucho sueño, y no podrás impedir los crímenes que voy a cometer.

-         ¡Carlos! ¡Estas loco! – Diego empezó a sentir mucho sueño y se quedó dormido.
Carlos entonces tomó los guantes negros y se los puso en las manos, se vistió totalmente de negro, tomó un enorme cuchillo, se puso los gigantescos zapatos que usaba (Carlos mide como dos metros y calza cincuenta) y agarró el Queso. Esa misma noche comenzaría su sangrienta saga criminal.



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