martes, 16 de junio de 2015

Sexo y Queso en la noche Barcelonesa


Lo que voy a contaros ocurrió hace algunos años en la muy catalana ciudad de Barcelona, la Ciudad Condal. Más precisamente, en un apartamento ubicado en el hermoso barrio de L’Esquerra de L’Exaimple. Un hombre y una mujer se preparaban para disfrutar de una noche de amor.
El era Carlos, valenciano de nacimiento, con su metro noventa de altura y su calzado número cuarenta y ocho, lo llamaremos el Queson.
Ella era Carla, nacida en Roma, bellísima mujer italiana que basaba su seducción en su hermoso rostro, sus perfectos cabellos negros y sus pies talle cuarenta y dos. Una bella donna italiana. La llamaremos La Quesona.
Según me han contado, en aquella noche barcelonesa, en aquel departamento de L’Esquerra de L’Exaimple, sobre una mesa había dos grandes hormas de Queso, una de Queso Gruyere, otra de Queso Parmesano...
Ocurrió entonces que El Queson y La Quesona se preparaban a tener mucho sexo, cuando ocurrió entonces que el le dijo a ella:
- ¿Te gusta el Queso, chavala?
- Non capisco, bambino, parlare con me in italiano (No entiendo, nene, hablame en italiano)
- Ti piace il formaggio? (¿Te gusta el Queso?)
- Sì, qui si ha il mio formaggio (Sí, aca tenés mi Queso).
La ragazza entonces puso sus pies sobre el rostro de El Queson. El Queson no lo podía creer, el olor a Queso era apestante, muy fuerte, pero a la vez, y eso era lo extraño, muy rico y agradable. El Queson empezó a olerle, chuparle, lamerle y besarle los pies a La Quesona, con medias y calcetines primero, solo con calcetines después, los pies descalzos por último.
- Sentii molti piedi, nessuno la vostra (Olí muchos pies, ninguno como el vuestro) – le dijo El Queson a la Quesona italiana.
- Moltes gràcies (Muchas gracias, le contestó la Quesona en catalán).
El Queson le dijo entonces:
- Ahora quiero oler tus pies, bambina, ja, ja, si no tienes el olor a Queso que tengo yo, te asesinaré.


Lógicamente, el tono de la voz de El Queson, con su acento valenciano, era el de quien hacía una broma, no una amenaza, pero lo que la Quesona no vio era que El Queson escondió detrás de su espalda, un puñal. Tampoco El Queson vio que la Quesona tenía escondido en sus ropas un revolver con silenciador.
Entonces El Queson levantó sus piernas, y puso sus pies sobre el rostro de La Quesona. La ragazza empezó a sacarle las zapatillas, y comenzó a oler los pies de El Queson todavía con calcetines. El olor a Queso era muy fuerte, apestoso para cualquier mortal. Pero La Quesona era especial, y parecía extasiada. Chupó, lamió, besó los calcetines del Queson valenciano. Luego le sacó los calcetines, y otra vez empezó a oler los pies de El Queson, descalzos ahora, repitiendo el ritual anterior, una y otra vez.
En ese momento, El Queson tomó el Queso que estaba sobre la mesa, con la mano izquierda sostenía el Queso y con la derecha, el puñal, y le dijo a La Quesona:
- Queso.
El Queson levantó el puñal dispuesto a asesinar a la Quesona, pero ella, en un movimiento muy rápido, también dijo en voz alta, con acento italiano, obviamente:
- Queso.
Y tomó el revolver y disparó. La bala impacto en el cuerpo de  El Queson, el Queson quedó herido de muerte, parecía desvanecerse, pero con el último halo de vida que le quedaba pudo levantar el puñal con su mano derecha y lo tiró sobre la Quesona, diciendo en voz alta:
- Queso.
Fueron sus últimas palabras. El Queson quedó muerto como consecuencia del balazo que le disparó, pero el puñal que lanzó cayó directamente sobre el corazón de la Quesona, que también quedó muerta de inmediato.
Por esas cosas de la vida y de la muerte, el Queso que El Queson sostenía con la mano izquierda, cayó sobre el cadáver de la Quesona. Mientras tanto, el movimiento del cadáver hizo que el otro Queso, saliera disparado y quedara encima del cadáver de El Queson.
Así se mataron mutuamente, el Queson y la Quesona, y uno y otro, se tiraron un Queso. Pero tanto uno como el otro parecían haber muerto después de tener una noche llena de placer y satisfacción, a juzgar por el rostro de alegría que tenían uno y otro.


Al día siguiente, doña Pepa, una dependienta que aseaba aquellos apartamentos en L’Esquerra de L’Exaimple fue, quien para su terror y asombro, descubrió los dos cadáveres. El del Queson, con un Queso encima, y un balazo en el pecho, y el de la Quesona, con un Queso encima, y el puñal clavado en el corazon.
- ¡Jesús, María y José! – exclamó aterrorizada Doña Pepa.
- ¿Qué ha pasao, Pepa? – preguntó la vecina conocida como la Carmeta.
- Per la Virge del Carme, algo muy espantoso. Llama a los Mossos d’Esquadra. Estas cosas no ocurrían cuando estaba el Generalísimo, que Dios lo tenga en la gloria.
Al rato, el afamado inspector Guillem Puyol estaba en el apartamento y exclamó:
- No cabe duda que esta tía y este tío han tenido un enorme placer y satisfacción antes de morir. Así vale la pena morir, por un Queso.

viernes, 12 de junio de 2015

Una noche de Sexo y Quesos con Nicole Neunamnn

La top model Nicole Neumann llegó muy temprano al prestigioso estudio fotográfico de Cicala & Cicala, debía sacarse una gran cantidad de fotos para la campaña publicitaria de la popular casa de modas Talleyrand. Ni bien llegó le comunicaron una importante novedad.

-         Hay cambio de planes Nicole, el modelo no será Iván De Pineda. Por un problema personal debió ausentarse del país. Lo reemplazará Charlie Reich – le comunicó el director de fotografía Mauro Tasotti.
-         ¿Charlie Reich? – preguntó Nicole.
-         Sí, Charlie Reich, ¿Lo conocés?
-         Claro, que lo conozco. Es un gran modelo, creí que ya estaba retirado. Trabajé con él hace varios años.
-         Pues bien, hoy harás la campaña con él.
Rato después, con Nicole ya cambiada para iniciar las fotografías se encontró con Charlie Reich, un muchacho alto, bien parecido, patón, vestido elegantemente de negro, en su vestimenta sobresalían los enormes zapatos talle 45 que calzaba.
-         Hola Carlos, ¿Cómo te va? ¡Qué sorpresa que me das! ¡Creí que ya te habías retirado del modelaje!
-         Hola Nicole. Bueno, nunca de ser modelo, simplemente hubo un tiempo de mi vida donde priorice mis estudios de abogado, pero aca me ves, convocado para esta importante campaña fotográfica.
-         ¿Sos abogado?
-         Si, me recibí hace un año.



Charlie y Nicole tuvieron un arduo día de trabajo con la campaña fotográfica. Cuando finalizaron, avanzada ya la tarde, Nicole se acercó a Charlie y le dijo en voz baja:
-         Carlos, tengo que confesarte algo.
-         Decime Nicole...
-         Siempre tuve ganas de tener sexo con vos...
-         ¿En serio? Pero sos una mujer casada...
-         Sí, casada, no esclava. Fabián se encuentra jugando para Vélez en México por la Libertadores, la Sudamericana o que se yo (1), podemos esta noche tener un encuentro íntimo... ¿Por qué no?
-         ¿Esta noche? La verdad no tenía ningún plan para esta noche... bueno, acepto, dale, esta noche nos vemos.
Ocurrió entonces que Charlie Reich (2) visitó aquella noche a Nicole Neumann. Llegó al departamento con un gran paquete y una enorme botella de champagne.
-         ¿Qué hay en el paquete, Carlos? – le preguntó Nicole.
-         Es una sorpresa, ¿Estamos solos?
-         Totalmente. Los sirvientes hoy se fueron temprano. Les dí la noche libre.
-         Entonces, nos vamos a divertir mucho.
Charlie quedó totalmente desnudo, salvo en las manos y en los pies. En las manos lucía un par de guantes negros, en los pies vestía unas medias de color blanco, oscurecidos por la mugre, eran medias bien gruesas las que tenía. Nicole le preguntó:
-         ¿No te sacas las medias, Carlos?
-         No – le contestó Charlie – olemelas, dale, ole las medias, después sacamelas y ole mis pies.



Charlie se tiró en un sofa y puso sus pies sobre la punta, Nicole se arrodilló y empezó a oler las medias. Primero las olió, después las besó y las chupó. Una y otra vez.
-         ¡Qué olor a Queso que tenes Carlos! – Nicole parecía disfrutar con ese Queso tan intenso y apestoso.
-         Sácame las medias, y ole los pies – dijo Carlos. Nicole hizo eso, le sacó las medias, y los pies quedaron descalzos, arrodillada, los besó, lamió, chupó y olió una y otra vez. Eran pies muy grandes, Charlie o Carlos, como lo querramos llamar, calzaba cuarenta y cinco.
-         ¡Qué olor a Queso que tenes Carlos! – dijo otra vez Nicole que parecía drogada por ese olor a Queso tan intenso y apestoso.
-         Abrí el paquete – le dijo Charlie – y mirá lo que hay.
Nicole parecía como embriagada por un hechizo después de oler los pies de Carlos. Obediente, como una esclava, la top model abrió el paquete. Era un enorme Queso Pategras, esos con agujeros y cáscara roja. La chica tomó el Queso con sus manos.
-         Tirame el Queso – le dijo Charlie.
A la top model le costó agarrar el Queso, pues era muy pesado, pero con enorme esfuerzo lo hizo y lo tiró sobre el cuerpo de Charlie Reich.
-         Decime la verdad, Nicole, ¿Qué tiene más olor a Queso? ¿Mis medias, mis pies o este Queso? – Charlie preguntó esto mientras tomó el Queso con sus manos y se lo tiró a Nicole Neumann.



Nicole olió el Queso, y tras dudar unos segundos, le dijo a Charlie:
-         Entre tus medias, tus pies y el Queso, lo que más olor a Queso tiene son tus pies, Carlos.
-         Soy un Queson – dijo Charlie – y espero que disfrutes de este Queso, Nicole.
La chica entonces se arrodilló una vez más y continuó lamiendo, chupando, besando y oliendo los pies de Charlie. Fue en ese momento cuando el Queson sacó como salido de la nada un enorme revolver calibre 45 con silenciador, le dijo a la top model:
-         ¡Nicole!
La chica elevó entonces su vista a donde estaba Charlie y para su sorpresa el joven la estaba apuntando con un revolver. Charlie, apuntando a la cabeza de Nicole Neumann, y sin que la chica pudiera siquiera reaccionar, dijo en voz alta:
-         Queso.
Entonces Charlie disparó. El balazo fue preciso, atravesó el cuello de la chica. El asesino dijo otra vez en voz alta:
-         Queso.
Un segundo disparo efectuó en ese momento que impactó en la frente de la chica, que ya caía desvanecida, y muerta. No hicieron faltan más disparos, Charlie dejó el revolver sobre la mesa, tomó el Queso y dijo en voz alta:
-         Queso.
Charlie tiró entonces el Queso sobre su víctima. Finalizó así un sangriento encuentro entre Charlie Reich y Nicole Neumann, donde la top model fue narcotizada por el olor a Queso de su asesino.

(1)    Nicole Neumann hace referencia a Fabián Cubero, futbolista de Vélez Sarsfield
(2)    El nombre verdadero de Charlie Reich es Carlos Alberto Reich



La noche de sexo del basquetbolista Andrés Nocioni y la Quesona


El basquetbolista Andrés Marcelo Nocioni se encontraba acostado en un sofa totalmente desnudo y con las manos atadas, esperando por Carla, una chica muy bella con la que iba a tener sexo aquella noche.
-         Chapu, te aseguro que vamos a pasar una noche inolvidable – le dijo Carla a Andrés.
-         Bueno, pero quizás sea hora de que vengas... te estoy esperando.
-         No seas tan impaciente, Chapu...
-         ¿Por qué tengo las manos atadas?
-         Es parte del juego.
Mientras decía esto, Carla servía champagne en unas copas. La chica le preguntó al basquetbolista:
-         ¿Puedo oler tus pies? ¡Son tan grandes!
-         Y tengo pies muy grandes, imagínate mido más de dos metros, dale, aca los tenes, olelos si querés...



El basquetbolista extendió sus largas piernas hacia la chica, cuya nariz quedó encima de los pies de Andrés, cubiertos por medias muy gruesas.
-         Dale Carla – dijo entonces Andrés – primero ole mis medias, después sácamelas y después, ole mis pies.
-         Con gusto lo haré, Andrés.
Carla puso su nariz sobre las medias de Nocioni. La chica no olió nadie especial, al menos no tenían olor a Queso, más bien parecían oler a perfume francés. La chica no dijo nada, prefirió seguir el juego del basquetbolista, y le sacó las medias, le olió entonces los pies. Grande fue su desilusión...
-         ¡Pero no tienen olor a Queso!
-         Mis pies están bien limpitos, bien perfumados, ja, ja...
-         Siempre me imagine que los pies de un basquetbolista huelen a Queso...
-         No, los míos. Vas a tener que buscar a Carlos Delfino, el sí es un Queson, Carlitos sí tiene olor a Queso, yo soy basquetbolista, ja, ja, no soy Queson, aunque tenga los pies grandes. Ja, ja. Siento desilusionarte...
-         Por lo menos dejame hacerte cosquillas...
-         ¿Forma parte de la diversión? Ja, ja, ja – se río Nocioni.
La chica empezó a hacerle cosquillas al basquetbolista, siempre con las manos atadas, que no paraba de reírse, finalmente la chica le dijo:
-         Toma, bebe un poco de champagne.
-         Tengo las manos atadas.



La chica le acercó entonces una copa a la boca y el basquetbolista bebió el champagne, Carla se le acercó entonces y le dijo:
-         ¿Querés Queso?
-         Dame Queso.
Carla le dio de comer unos cubos de Queso acercándoselos a la boca. Le dijo entonces:
-         Bueno, Andrés, vos no serás un Queson, pero yo sí soy una Quesona. Una Mujer Queso.
-         ¿Mujer Queso? ¿Qué significa eso? ¿Querés que huela tus pies, nena?
-         Por supuesto. Vos calzas 51, pero yo calzo 42, que para una mujer es un pie muy grande.
Carla entonces le puso sus pies encima a Andrés que los olió una y otra vez. Los pies de la chica, de la Quesona, tenían olor a Queso. No un Queso fuerte o intenso, sino un Queso suave, agradable, con la distinción y la suavidad propia de una mujer, pero un Queso al fin.
-         Tenés olor a Queso – le dijo Andrés – pero que Queso tan rico y agradable. Dejame comerte los pies.
-         Dale, juga, hace lo que quieras – le dijo la chica – pero come más Queso primero.



Otra vez Carla le acercó unos cubos de Queso a Andrés, que se los tragó de a poco. Una vez que comió el Queso, y por un buen rato el basquetbolista “jugó” con los pies de la chica. Cuando terminaron, Carla se paró y Andrés se quedó sentado. El basquetbolista parecía como extasiado tras “jugar” con los pies de la chica. Carla entonces se puso detrás de Andrés, y sin que el se diera cuenta, tomó su enorme (gigantesca) media derecha.
En un movimiento muy rápido, Carla le envolvió la cabeza a Andrés con la media derecha, asfixiando así al basquetbolista, que  intentó reaccionar gritando:
-         ¿Qué haces, loca?


Pero Carla en otro movimiento muy rápido, tomó la media izquierda, la puso sobre el cuello de Nocioni y comenzó a estrangularlo. Atado con las manos, el basquetbolista no pudo defenderse al ser asfixiado y estrangulado a la vez por la chica. Carla, dueña de una notable fuerza, pudo finalizar su macabra tarea, y solo con sus manos, asesinó al basquetbolista, que medía más de dos metros y calzaba un cincuenta y uno.
El cadaver de Andrés Nocioni quedó tendido en el piso, con las manos atadas, la cabeza envuelta con la media derecha y la media izquierda atada alrededor del cuello. La asesina tomó los cubos de Queso que quedaban y los tiró sobre el cadáver.
-         Andrés Marcelo Nocioni – pronunció entonces en voz alta el nombre completo de su víctima.
La asesina se fue del lugar pero antes tomó como trofeo las enormes zapatillas de su víctima y las guardó en una vitrina con la inscripción “Andrés Marcelo Nocioni”.
Allí se podían ver una treintena de pares de zapatos o zapatillas, eran de cada uno de los hombres asesinados por la cruel, temible, sanguinaria e implacable “Mujer Queso”.




jueves, 11 de junio de 2015

Una breve historia ilustrada de la Quesona Asesina



Me han contado una historia muy curiosa y particular que tiene como protagonistas a un hombre y una mujer que compartían una extraña obsesión por los pies, aquí la comparto con ustedes...
-   Pies – le dijo Fabricio a Valeria.

                       

La chica extendió sus pies y Fabricio los empezó a chupar, oler, besar y lamer una y otra vez. Le encantaba el olor que tenían los pies de Valeria. Era fascinante para él. Del juego de los pies pasaron al sexo explícito.



Cuando terminaron, Fabricio sentía que le había tocado el cielo con los manos. O mejor dicho, con los pies...
La chica se levantó de la cama y le dijo:
-         Ahora vuelvo.


Algunos minutos después,  Fabricio, aún acostado, levantó la vista y observó que la chica estaba frente a él, apuntándole con un revolver largo con silenciador.


Con una mezcla de susto y asombro, Fabricio le dijo a Valeria:
-         ¿Qué significa esto?
La chica, sosteniendo el revolver con un par de guantes negros que le cubrían las manos, le dijo:
-         Te asesinaré Fabricio.



Ya no hubo más dialogo entre Valeria y Fabricio. solamente una docena de balazos que impactaron en el cráneo, el cuello, el pecho y el estomago del muchacho.
Valeria agarró el Queso y lo tiró sobre el cadáver de Fabricio diciendo en voz alta:
-         Queso.


Antes de abandonar la habitación, la asesina se llevó como trofeo los zapatos de su víctima.



Así fue asesinado Fabricio  por una Quesona cruel y sanguinaria...


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...