miércoles, 31 de mayo de 2017

La asesina de Fabricio Carlos Oberto (Carlos Quesoberto)


Cuenta la leyenda que en una casa de la alta montaña, que servía como residencia de lujo, una noche estaban hospedados el basquetbolista Fabricio Carlos Oberto y cuatro damas de la alta sociedad, llamadas Valeria Mazza, Zaira Nara, Viviana Canosa y Nicole Neumann.



Ya era tarde cuando los huéspedes comenzaron a irse a acostar, fue en ese momento cuando Fabricio, medio en broma y medio en serio, dijo:
- Espero que una de ustedes me acompañe esta noche en una alegre velada para oler mis pies. Las espero en mi habitación.
Luego de que el basquetbolista ingresó a su habitación, Valeria salió de la suya y se dirigió hacia el comedor, con los guantes negros que llevaba en la mano, agarró el largo y filoso cuchillo en forma de katana, comenzó a dirigirse hacia la habitación del basquetbolista, cuchillo en mano…


A pesar de que la mujer realizó pasos sigilosos, Fabricio se dio cuenta que alguien venía hacia él, y abrió la puerta de la habitación…
- Buenas noches Valeria – dijo Fabricio.
- Buenas noches Fabricio. ¿O debo llamarte Carlos Quesoberto?
- Ja, ja, Carlos Quesoberto! Muy buena esa! Sabría que vendrías…




El basquetbolista estaba tirado en el piso con las piernas hacia adelante sobresaliendo sus enormes pies y sus zapatillas viejas, sucias y gastadas. Al lado de él, sobre una mesa, una enorme horma de Queso Gruyere que sobresalía por sus agujeros voluminosos. Valeria escondió el puñal en su espalda. 


La chica comenzó a moverse muy despacio y quedó a la espalda de Oberto, ahora ya no en el piso, sino sentado cómodamente en un sillón, dijo:
- Vamos a tener que hablar de varios temas, mi estimada…
- Por supuesto, y reitero lo que te dije hoy, tu nombre debería ser Carlos Quesoberto, no Fabricio Carlos Oberto.
- Vos asesinastes a Emanuel Ginóbili. No tengo dudas.
- Claro que fui yo, Fabricio, y ahora llegó tu turno, Caaaarloooossss Queeeessssoooobeeeeerrrrtooooo…
Valeria no terminó de decir eso cuando en un rápido movimiento, levantó el cuchillo y ñle cortó la garganta de oreja a oreja al basquetbolista. Sorprendido desde atrás, Fabricio no pudo defenderse y la asesina culminó su tarea con cortes más profundos en el sangrante cuello.




Cuando terminó, la asesina dijo en voz alta el nombre de su víctima:
- Fabricio Carlos Oberto.
El Queso Emmental, que permanecía servido en una bandeja sobre la mesa, fue el mudo testigo del asesinato. La asesina tomó entonces las zapatillas sucias, viejas y gastadas del basquetbolista, más los olorosos calcetines que llevaba puesto...
Dicen que la asesina acercó los calcetines a su nariz y quedó horrorizada ante el olor a Queso que tenían...
- ¡Vaya! Estará muerto pero olía como un Gruyere...


 Entonces se llevó las zapatillas y los calcetines como trofeo a la habitación…
Valeria se despertó como todas las mañanas convencida que el cadáver del basquetbolista no sería descubierto hasta la tarde, y que podría huir sin problemas hacia la estación de tren. Pero para su espanto, estaba el Inspector Pufrock. Jaime, el mayordomo, entró a la habitación del basquetbolista y lo encontró muerto, con sangre en todos lados, una profunda herida en el cuello y los  enormes pies desnudos talle 49 apoyados sobre el piso.
Entonces Valeria debió sentarse junto a otras damas alrededor de la mesa.
El Inspector Pufrock se dirigió a las damas y les dijo:

- Una de ustedes es la asesina, díganme señoras… ¿Quién es la asesina de Fabricio Carlos Oberto? ¿Quién tomó ese largo y filoso cuchillo con forma de katana y le cortó la garganta al basquetbolista de oreja a oreja?




Las cuatro damas, Valeria Mazza, Viviana Canosa, Zaira Nara y Nicole Neumann se miraron entre sí como desligando responsabilidades y repartiendo culpabilidades una a otra. 
- Soy inocente – dijo Zaira Nara.
- Yo no lo maté – dijo Nicole Neumann.
- Sería incapaz de asesinar a una mosca – manifestó Valeria Mazza.
- ¿Porqué tiene que ser una de nosotras? ¡Somos inocentes! – sostuvo Viviana Canosa.
Luego de tomar con la mano derecha una copa de whisky y tras beber un sorbo, el Inspector Pufrock volvió a observar a las cuatro damas y reitero:
- Una de ustedes es la asesina de Fabricio Oberto, no pudo haber sido otra persona. Eran las únicas que estaban en esta casa cuando el basquetbolista fue degollado.
Pufrock le dijo a la oficial Raymundo, una mujer policía:
-          Revisen las pertenencias de las señoras.

Raymundo tomó primero las maletas de Valeria Mazza y al abrirlas, estaban las zapatillas sucias, viejas y gastadas de Fabricio Oberto, con los olorosos calcetines que llevaba puestos al momento de ser asesinado.
Arrinconada ante la realidad, Valeria Mazza gritó:
- ¡Yo soy la asesina! ¡Yo maté a Fabricio Oberto! ¡Yo lo degollé!
- ¿Porqué lo hizo?
- El sabía que era la asesina de Emanuel Ginóbili… iba a extorsionarme… entonces lo asesiné…

Fragmento de la novela "¿Quien asesinó a Fabricio Oberto?"

4 comentarios:

  1. Tiemblan scorsese como director, de niro, pacino...

    ResponderEliminar
  2. flashee que era el boludo de ivrea/lazer

    ResponderEliminar
  3. Qué carajo es esto???

    ResponderEliminar
  4. sería bueno ver que opinaría el gran Fabricio Oberto sobre este cuento donde es víctima de un asesinato y además quien lo asesina es Valeria Mazza

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...